Juan Sebastián Bach, la STASI y Cuba

Juan Sebastián Bach, la STASI y Cuba

Por Arch Ritter

A fines de noviembre de 2011, mi esposa Joan y yo completamos una “Peregrinación” de J. S. Bach, después de viajar por varios lugares donde este músico vivió y trabajó. Nuestra primera parada fue en su lugar de nacimiento, Eisenach, donde asistió a la misma escuela que Martín Lutero –aunque cerca de dos siglos después. Después vino Ohrdruf, donde vivió entre las edades de 9 y 15 años con su hermano mayor, J. C. Bach, también organista y compositor, con quien estudió el órgano –tanto su sonido como su mantenimiento y construcción. Bach después fue maestro de capilla, organista y músico de la corte en varios lugares como Arnstadt, Mühlhausen, Weimar y  Köthen antes de mudarse a Leipzig donde vivió durante sus últimos 23 años.

Nuestro viaje fue realmente memorable, no solo como homenaje a Bach, quien en mi criterio sin dudas es el músico más grande de la historia, con una vasta “oeuvre” musical, sagrada y secular, para órgano, piano, coro y numerosos instrumentos individuales y combinación de estos. La exploración en auto por algunas de las áreas rurales y pequeños pueblos de Turingia de lo que fue la Deutsche Demokratische Republik (República Democrática Alemana, RDA) o “Alemania del Este”, fue también un placer y una revelación.

Tras las huellas de Bach por la Alemania del Este no se puede evitar el lado oscuro de la historia –humana– de Alemania. Por ejemplo, Weimar, que durante un par de siglos fue foco de relevantes logros culturales alemanes, queda a cinco millas del campo de concentración de Buchenwald.   Ohrdruf fue también el lugar donde existió el mayor campo de concentración, liberado por las fuerzas de Estados Unidos el 4 de abril de 1945, y visitado por los generales Eisenhower, Patton y Bradley, así como por la prensa de muchas partes del mundo. Erfurt, donde nació la madre de Bach, fue escenario de una serie de pogromos contra su población judía en los años 1400. Muhlhausen fue el centro de una breve teocracia comunera bajo Thomas Muntzer y está cerca del campo de batalla donde su ejército de campesinos fue derrocado durante la Guerra de los Campesinos Alemanes de 1524 a 1525.

Pero lo que nos impactó particularmente fue que Thomaskirche en Leipzig, donde Bach trabajó durante 23 años está situada a tres cuadras de la “Runde Ecke” (la “esquina redonda”) donde estuvo el cuartel general del Ministerium für Staatsscherheit (MfS) comúnmente conocido como “la Stasi”. La Stasi probablemente fue la agencia de inteligencia más efectiva y represora de las policías secretas del mundo. Era un gigante fuera de control con fundamentalmente 91,000 empleados a tiempo completo, 350,000 informantes formales, un presupuesto de 22.5 millones de marcos, y 160 kilómetros de expedientes. Participaba en la vigilancia telefónica generalizada, vigilancia del servicio postal (solamente en Leipzig abría de 1,500 a 2,000 cartas diarias), y en el control de las fronteras. Todo esto se hacía con diligencia y minuciosidad alemanas.

Stasi Files – before the age of the computer

Paper Pulping Machine for destroying documents. These machines broke down from overuse in the last days of the Leipzig Stasi. Documents were then ripped up by hand, filling some 90,000 bags of paper. The documents are now being pieced together using computer technology.

El levantamiento que resultó en el derrocamiento del régimen de la RDA se centró fuera de la vieja “Runde Ecke”. Esta es ahora un museo que fue levantado por el “Comité de los Ciudadanos de Leipzig”, que además coordinó el levantamiento. Las iglesias de la ciudad sirvieron de locales para organizar las primeras etapas de la “Revolución Pacífica” de Leipzig.

El Ministerio del Interior de Cuba (MININT) tuvo contactos muy cercanos con la Stasi –tan cercanos que podía considerársele como un hermano menor de la Stasi. (La Stasi también estaba vinculada a la KGB, y Vladimir Putin durante un tiempo sirvió como oficial de enlace entre la KGB y el cuartel general de la Stasi en Dresde.) Las operaciones de espionaje de Cuba son conducidas por el Departamento de la Seguridad del Estado (DSE), una rama del MININT que tiene autorización para controlar a la población en general. De acuerdo con la Enciclopedia Británica, el Ministerio del Interior de Cuba (MININT), que fue modelado por la KGB soviética, rivalizó con la Stasi de Alemania del Este en efectividad y crueldad.

El papel de la Stasi en el apoyo y asesoría al MININT no es algo de lo que conozca mucho. Tampoco conozco mucho sobre el MININT y solo tuve un contacto menor –del cual me haya dado cuenta (cuando fui filmado con Pascal Fletcher, ahora en el Miami Herald, en un bar del Hotel Nacional de La Habana). No obstante, un indicador de su función es la falta de confianza entre los cubanos y sobre todo entre los emigrados, con tantos sospechando de que los otros están al servicio de la seguridad del Estado. Otro indicador es la vigilancia telefónica, que es generalizada y fue comentada recientemente por Yoani Sánchez (véase la entrada en su blog: ETECSA: de la vigilancia a la indiscreción).

Un artículo de Michael Levitan de 2007 para The Miami Herald detalla algunas de las interacciones entre la Stasi y el MININT de Cuba (“East Germans drew blueprint for Cuban spying.”). Levitan se basa en la obra de Jorge L. García Vázquez, un cubano exiliado que estuvo preso en una celda de la Stasi en 1987. García Vázquez produce un blog de investigación sobre la relación Stasi-MININT (“Conexión La Habana -Berlin.  Secretos de Estado y Notas sobre la Colaboración entre la STASI y el MININT”) en http://havana-berlin-connection.blogspot.com/

He aquí algunas citas del artículo de Levitan:

(Citando a García Vázquez) “El sistema represivo que existió en Alemania del Este … es el mismo que existe hoy en Cuba”, dice. “El MININT no ha olvidado lo que aprendió de la Stasi. Por el contrario [las estrategias y técnicas], están vivas todavía a pesar de la caída del Muro de Berlín.”

El control amenazante de la Stasi sobre casi cada aspecto de la vida privada y pública en Alemania del Este puede apreciarse en el film ganador de un Oscar este año, “La vida de los otros”, que narra el conflicto de un oficial de la Stasi cuando protege a un dramaturgo disidente cuyo apartamento ha sido intervenido con micrófonos por la Stasi.

Los alemanes les enseñaron a los cubanos cómo instalar efectivos sistemas de espionaje con  cámaras y escuchas –por ejemplo, a qué altura de la pared se instalan los micrófonos, qué color de papel de pared proporciona el mejor ocultamiento, y cuánta sombra en la iluminación debe haber para las mejores grabaciones de video.

La Stasi proporcionó computadoras e introdujo nuevos métodos de archivo que organizaran, protegieran y aceleraran mejor los procesos de información sobre seguridad de los cubanos. Entregó espejos de un solo sentido para interrogatorios y proporcionó equipos para fabricar máscaras, bigotes y otras formas de maquillaje, de modo que cuando los cubanos fueran enviados como agentes encubiertos, “fueran vestidos con pelucas, narices falsas –el trabajo—a crédito de la Stasi”, dice Vázquez.


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